La lluvia sorprendió a la procesión de Jesús Resucitado, y banderas, estandartes y mayordomos se refugiaron en San Francisco

El día amaneció gris, pero nada hacía presagiar que la procesión de Domingo de Resurrección no podría llevarse a cabo. Los cohetes anunciaban desde bien temprano que Jesús había resucitado y, a primera hora, la Virgen de la Encarnación abandonaba San Patricio para, tras un breve recorrido, encontrarse con su hijo recién salido del sepulcro. En la Plaza de España los estandartes y banderas de las cofradías dieron la bienvenida a Jesús y su madre, María de la Encarnación y Asunción, y juntos se encaminaron hacia el arco de la calle Selgas para comenzar su periplo.
Pero cuando bajaba “El Palero” por la calle Alfonso X el Sabio, antes de llegar a la Cruz de los Caídos, comenzó a llover. La Virgen de la Encarnación ya había doblado hacia la Corredera y los costaleros aceleraron el paso para alcanzar lo más rápido posible la Colegiata de San Patricio y así resguardarla de la lluvia. A pesar de ello, el manto de la titular de la Archicofradía de Jesús Resucitado se mojó, aunque parece que los daños ocasionados no han sido graves.
Jesús Resucitado se refugió en la iglesia de San Francisco, junto a la Dolorosa. La sede religiosa del Paso Azul acogió el año pasado la salida procesional de “El Palero”, tras la clausura de la Colegiata. El templo no solo resguardó ayer la talla de Roque López, sino también los estandartes y banderas de las cofradías que lo desearon. El Paso Blanco recogió sus estandartes debajo de las cornisas de los edificios más cercanos a la Plaza de la Concordia. Minutos después, cuando la lluvia cesó unos instantes, los llevaron a la Capilla del Rosario para evitar que pudieran deteriorarse.
Mientras, en San Francisco se habilitó el templo para la celebración de la misa en honor a Jesús Resucitado y a la Virgen de la Encarnación, que inicialmente estaba previsto que se llevara a cabo en la Plaza de España. A su término, la lluvia dio una tregua, aprovechada por los portapasos para llevar de vuelta a Jesús Resucitado a su templo.
Sin embargo, poco duró y la lluvia volvió a sorprender a “El Palero” a mitad de camino. Para llegar antes, la procesión, muy mermada ya en número de participantes, cogió un atajo por la calle General Eytier. Le acompañaba la Agrupación Musical Mater Dolorosa, del Paso Azul, que entonó frente a la fachada principal de la Colegiata el himno de España, mientras Jesús Resucitado cruzaba el umbral del templo.
Hubo lágrimas, muchas lágrimas, las que derramó la presidenta de la Archicofradía de Jesús Resucitado, Irene Mondéjar, que a la tristeza de ver salir las imágenes titulares de un pequeño espacio acotado de la Colegiata, por las obras del templo tras los terremotos, se sumaban ayer las dificultades que la lluvia ocasionó en la procesión. Recibió el apoyo de todos, que la abrazaron para darle ánimos. La camarera de “El Palero” tampoco pudo reprimir las lágrimas, como tampoco la de la Virgen de la Encarnación. Ésta recibió el consuelo de todas las camareras de las titulares de las cofradías, que permanecieron a su lado y junto al trono de la Asunción hasta que llegó “El Palero”..