Ni el anuncio de su realización, ni su diseño, ni su ejecución, fueron hechos alejados de la polémica. Durante meses se alzaron voces a favor y en contra hasta que el 26 de marzo de 2004, pasadas las nueve y media de la noche, el 'Monumento al Procesionista' se dejaba ver a todos los ciudadanos desde la rotonda de la Plaza del Óvalo, justo donde cada Semana Santa se forman o culminan cada una de las procesiones que tienen lugar en la Semana Santa lorquina.
Siete años se cumplen desde que la escultura, a la que popularmente se conoce como 'el caballo del Óvalo' pasara a formar parte del patrimonio escultórico de la ciudad. Es la pieza de mayor dimensiones y está compuesta de tres piezas, un friso con escenas típicas de los Desfiles Biblico Pasionales, una larga columna y un jinete que lleva en su mano un sol. Su autora también fue María Dolores Fernández Arcas. A día de hoy, parece que ya no se concibe el Óvalo sin el monumento.
Imagen de archivo del día que se inauguró la escultura, a finales de marzo del año 2004. :: PACO ALONSO / AGM
http://www.laverdad.es/murcia/v/20110108/lorca/siete-anos-despues-monumento-20110108.html








