La imagen titular del Paso Azul procesionó en su trono de andas Mujeres con
mantilla precedían el paso de la Virgen de los Dolores
p»>Los que no crean o no entiendan de sentimientos que se abstengan de
venir a Lorca en Semana Santa. Los que no conciban la posibilidad de un delirio
colectivo por un color, una imagen, un sonido, que se mantengan al margen porque
no serán capaces de vivir, vibrar, disfrutar y añorar cada uno de esos instantes
que la hacen inigualable. Esos instantes en los que la sangre se alborota y
emigra del cuerpo en forma de un ¡Viva la Virgen de los Dolores! Esos instantes
en los que cientos de voces adoptan el silencio como única forma de expresión
hasta que la Madre Dolorosa cruza el umbral de la puerta de la iglesia de San
Francisco.
venir a Lorca en Semana Santa. Los que no conciban la posibilidad de un delirio
colectivo por un color, una imagen, un sonido, que se mantengan al margen porque
no serán capaces de vivir, vibrar, disfrutar y añorar cada uno de esos instantes
que la hacen inigualable. Esos instantes en los que la sangre se alborota y
emigra del cuerpo en forma de un ¡Viva la Virgen de los Dolores! Esos instantes
en los que cientos de voces adoptan el silencio como única forma de expresión
hasta que la Madre Dolorosa cruza el umbral de la puerta de la iglesia de San
Francisco.
Instantes en los que comienzan los sones de las Caretas y el silencio adoptado minutos antes pasa a ser historia
entre un mar de pañuelos azules. Esos instantes en los que una bandera, surgida
del amor del azul que la concibió y las bordadoras que la alumbraron, marca el
comienzo del cortejo. Instantes en los que cobran vida las piezas de museo en
oro y sedas. Instantes de promesas de las mujeres ataviadas con mantilla que
acompañan a la Virgen y de los portapasos que la llevan sobre el hombro.
entre un mar de pañuelos azules. Esos instantes en los que una bandera, surgida
del amor del azul que la concibió y las bordadoras que la alumbraron, marca el
comienzo del cortejo. Instantes en los que cobran vida las piezas de museo en
oro y sedas. Instantes de promesas de las mujeres ataviadas con mantilla que
acompañan a la Virgen y de los portapasos que la llevan sobre el hombro.
Instantes que se mueven en el deseo de no querer terminarse.
Instantes que se terminan en el eco del griterío de los azules que acompañan a
su Virgen, la Madre Dolorosa, hasta el templo del que volverá a salir para
sumarse a la procesión la tarde del próximo Viernes Santo. Instantes, instantes
y más instantes que unidos constituyen el considerado como día más azul del año,
el Viernes de Dolores. El comienzo de la Semana Santa lorquina. La primera
procesión.
Instantes que se terminan en el eco del griterío de los azules que acompañan a
su Virgen, la Madre Dolorosa, hasta el templo del que volverá a salir para
sumarse a la procesión la tarde del próximo Viernes Santo. Instantes, instantes
y más instantes que unidos constituyen el considerado como día más azul del año,
el Viernes de Dolores. El comienzo de la Semana Santa lorquina. La primera
procesión.
La lluvia ha venido atemorizando durante toda la semana y todo el
día, pero al final ayer pudo más el deseo de cientos de cofrades de dar el
pistoletazo de salida a los Desfiles Bíblico Pasionales. A media tarde, y tras
la primera recogida de banderas, la imagen de la Virgen de los Dolores partía
desde su sede religiosa para presidir el cortejo de la Hermandad de Labradores.
Lo hacía en el trono de andas estrenado hace ahora dos años y realizado en plata
por el orfebre sevillano Juan Borrero. En su realización se invirtieron más de
dos años y más de 250 kilos de plata. Está compuesto por canastilla calada,
labrada en plata con doce medallones alegóricos a la vida de la Virgen.
día, pero al final ayer pudo más el deseo de cientos de cofrades de dar el
pistoletazo de salida a los Desfiles Bíblico Pasionales. A media tarde, y tras
la primera recogida de banderas, la imagen de la Virgen de los Dolores partía
desde su sede religiosa para presidir el cortejo de la Hermandad de Labradores.
Lo hacía en el trono de andas estrenado hace ahora dos años y realizado en plata
por el orfebre sevillano Juan Borrero. En su realización se invirtieron más de
dos años y más de 250 kilos de plata. Está compuesto por canastilla calada,
labrada en plata con doce medallones alegóricos a la vida de la Virgen.
La Dolorosa que, cubierta con el irrepetible manto que para ella
ideara el insigne Francisco Cayuela, iba precedida por decenas de mujeres
vestidas con la clásica mantilla española en señal de duelo por la muerte de
Jesús. Ni un solo segundo de descanso para los hombres y mujeres que con gozo
azul viven el orgullo personal de portar a la Virgen de los Dolores sobre sus
hombros.
ideara el insigne Francisco Cayuela, iba precedida por decenas de mujeres
vestidas con la clásica mantilla española en señal de duelo por la muerte de
Jesús. Ni un solo segundo de descanso para los hombres y mujeres que con gozo
azul viven el orgullo personal de portar a la Virgen de los Dolores sobre sus
hombros.
Lágrimas y gritos prisioneros que se fugan en el momento en el que
el estandarte guión, obra de Emiliano Rojo del año 1945, entra en carrera. Tras
él la Infantería Romana, las banderas de la Hermandad, y el estandarte del Ángel
Velado obra de Francisco Cayuela. Con paso lento y penitente, las mujeres azules
anuncian la proximidad de la Virgen envuelta en rosas. En las manos comienzan a
prepararse los claveles, y el corazón se acelera. La razón aquí no ha sido
invitada.
el estandarte guión, obra de Emiliano Rojo del año 1945, entra en carrera. Tras
él la Infantería Romana, las banderas de la Hermandad, y el estandarte del Ángel
Velado obra de Francisco Cayuela. Con paso lento y penitente, las mujeres azules
anuncian la proximidad de la Virgen envuelta en rosas. En las manos comienzan a
prepararse los claveles, y el corazón se acelera. La razón aquí no ha sido
invitada.
Tras la Dolorosa, los integrantes del Escuadrón de Caballería de la
Guardia Civil que le dan escolta, y los nazarenos de los Siete Dolores. La
escolta a caballo del Paso Azul cierra una comitiva eminentemente religiosa que
acaba como empezó, con un instante.
Guardia Civil que le dan escolta, y los nazarenos de los Siete Dolores. La
escolta a caballo del Paso Azul cierra una comitiva eminentemente religiosa que
acaba como empezó, con un instante.
Fuenbte: La Verdad
A. S. / P. W. / T. M.| LORCA Fotos: / S. M. L. / AGM
