«Jesús descansó el sábado en Betania. A la mañana
siguiente salió hacia Jerusalén y empezó a subir la ladera este del
Monte de los Olivos. Cerca de allí estaba la aldea de Betfagé. Jesús
mandó que le trajeran un pollino. Aparejaron el animal con sus mantos y
Jesús montó sobre él. La gente que subía a la fiesta de la Pascua
empezó a vitorear: ¡Hossana al hijo de David! Jesús, contemplando a
Jerusalén, lloró por ella. Una gran muchedumbre acudió a su encuentro
agitando palmas y ramas de olivo». Como si el tiempo no hubiese
avanzado en los últimos siglos. Como si desde que Jesús entrara
triunfante en Jerusalén no hubiese transcurrido ni un sólo día.
siguiente salió hacia Jerusalén y empezó a subir la ladera este del
Monte de los Olivos. Cerca de allí estaba la aldea de Betfagé. Jesús
mandó que le trajeran un pollino. Aparejaron el animal con sus mantos y
Jesús montó sobre él. La gente que subía a la fiesta de la Pascua
empezó a vitorear: ¡Hossana al hijo de David! Jesús, contemplando a
Jerusalén, lloró por ella. Una gran muchedumbre acudió a su encuentro
agitando palmas y ramas de olivo». Como si el tiempo no hubiese
avanzado en los últimos siglos. Como si desde que Jesús entrara
triunfante en Jerusalén no hubiese transcurrido ni un sólo día.
Así representó ayer el Paso Blanco este pasaje de la
Historia Sagrada en la procesión del Domingo de Ramos, la más
multitudinaria de cuantas se celebran en la Semana Santa lorquina.
Miles de ciudadanos ataviados con túnicas de época y portando palmas y
ramas se sumaron al cortejo del Pueblo Hebreo. Éste precede el paso de
la Hermandad de la Curia, Paso Negro, que preside este segundo Desfile
por la carrera principal con la imagen de la Santísima Virgen de la
Soledad.
Historia Sagrada en la procesión del Domingo de Ramos, la más
multitudinaria de cuantas se celebran en la Semana Santa lorquina.
Miles de ciudadanos ataviados con túnicas de época y portando palmas y
ramas se sumaron al cortejo del Pueblo Hebreo. Éste precede el paso de
la Hermandad de la Curia, Paso Negro, que preside este segundo Desfile
por la carrera principal con la imagen de la Santísima Virgen de la
Soledad.
El Pueblo Hebreo, miles de figurantes que conforman el
grupo más numeroso de cuantos procesionan en la Semana Santa lorquina,
prologó el paso de una de las banderas de la cofradía. Tras ella, los
Jinetes del Apocalipsis, representando a La Muerte, El Hambre, La
Guerra y La Peste. El estandarte y los nazarenos de San Juan daban paso
a uno de los instantes más esperado por los blancos, el paso del trono
de su patrón, San Juan Evangelista, a hombros de portapasos con una
espectacular ornamentación floral que no dejó ajeno a nadie.
grupo más numeroso de cuantos procesionan en la Semana Santa lorquina,
prologó el paso de una de las banderas de la cofradía. Tras ella, los
Jinetes del Apocalipsis, representando a La Muerte, El Hambre, La
Guerra y La Peste. El estandarte y los nazarenos de San Juan daban paso
a uno de los instantes más esperado por los blancos, el paso del trono
de su patrón, San Juan Evangelista, a hombros de portapasos con una
espectacular ornamentación floral que no dejó ajeno a nadie.
Más de ochenta personas portaron el trono con la talla
realizada por el escultor sevillano Castillo Lastruces. Fue el broche
de oro a una procesión blanca que se abrió con el estandarte y los
faroles del Rosario y el paso de la Infantería Romana con la banda de
tambores y cornetas.
realizada por el escultor sevillano Castillo Lastruces. Fue el broche
de oro a una procesión blanca que se abrió con el estandarte y los
faroles del Rosario y el paso de la Infantería Romana con la banda de
tambores y cornetas.
El grupo de Santa Elena con Constancio Cloro y Fausta
preludiaba la llegada de dos cuadrigas y un tercer enganche con ocho
caballos, la caballería romana, la infantería judía y el grupo del rey
Salomón.
preludiaba la llegada de dos cuadrigas y un tercer enganche con ocho
caballos, la caballería romana, la infantería judía y el grupo del rey
Salomón.
Del mundo hebreo al egipcio, o mejor a la inversa,
porque cronológicamente el Paso Azul procesionó antes que el Paso
Blanco con los grupos de su cortejo alusivos a la civilización de los
faraones. Los exploradores que Moisés mandó a la Tierra de Promisión
encabezaban el Desfile del Domingo de Ramos de la Hermandad de
Labradores en el que también hizo acto de presencia Débora, la
profetisa del Pueblo de Israel, con su manto bordado en sedas sobre
raso de color verde mar.
porque cronológicamente el Paso Azul procesionó antes que el Paso
Blanco con los grupos de su cortejo alusivos a la civilización de los
faraones. Los exploradores que Moisés mandó a la Tierra de Promisión
encabezaban el Desfile del Domingo de Ramos de la Hermandad de
Labradores en el que también hizo acto de presencia Débora, la
profetisa del Pueblo de Israel, con su manto bordado en sedas sobre
raso de color verde mar.
El espectáculo llegó con las acrobacias y el manejo del
caballo de los Etíopes. Los jinetes sin montura levantaron hasta al más
incrédulo del asiento. La agitación dejó paso a la serenidad de la biga
de Moisés y al manto que lo engalana con escenas alusivas a la vida del
hijo adoptivo de Meiamén.
caballo de los Etíopes. Los jinetes sin montura levantaron hasta al más
incrédulo del asiento. La agitación dejó paso a la serenidad de la biga
de Moisés y al manto que lo engalana con escenas alusivas a la vida del
hijo adoptivo de Meiamén.
La propia princesa daba escolta a su hijo en su carroza
inspirada en los pilones del templo de Dakkeh en Nubia y arrastrada por
esclavos egipcios. Le predecedían un grupo numeroso de jóvenes azules
ataviadas de egipcias con ricos ropajes en oro y sedas. Las siete bigas
del grupo del Triunfo de José precedían a la infantería y la banda
egipcia con la que se cerraba la comitiva puramente bíblica para dejar
paso al estandarte de San Juan, obra de Francisco Cayuela, y a la
bandera de la cofradía con la que se ponía el punto y final a la
participación azul en la procesión del Domingo de Ramos.
inspirada en los pilones del templo de Dakkeh en Nubia y arrastrada por
esclavos egipcios. Le predecedían un grupo numeroso de jóvenes azules
ataviadas de egipcias con ricos ropajes en oro y sedas. Las siete bigas
del grupo del Triunfo de José precedían a la infantería y la banda
egipcia con la que se cerraba la comitiva puramente bíblica para dejar
paso al estandarte de San Juan, obra de Francisco Cayuela, y a la
bandera de la cofradía con la que se ponía el punto y final a la
participación azul en la procesión del Domingo de Ramos.
El Paso Morado, el Paso Encarnado y la Hermandad de la
Curia mostraron sus estandartes más representativos y todos sus
nazarenos procesionaron con palmas en la mano en lugar de las
habituales crucetas. El rostro sencillo y doloroso de la Virgen de la
Soledad, imagen titular de la cofradía que integra mayoritariamente el
personal de la Administración de Justicia, marcó el final de la
Procesión de las Palmas. La Semana Santa se encamina ya hacia el Jueves
Santo, aunque antes aún quedan horas de ensayos, exposiciones, visitas
y preparativos. Disfrútenlo.
Curia mostraron sus estandartes más representativos y todos sus
nazarenos procesionaron con palmas en la mano en lugar de las
habituales crucetas. El rostro sencillo y doloroso de la Virgen de la
Soledad, imagen titular de la cofradía que integra mayoritariamente el
personal de la Administración de Justicia, marcó el final de la
Procesión de las Palmas. La Semana Santa se encamina ya hacia el Jueves
Santo, aunque antes aún quedan horas de ensayos, exposiciones, visitas
y preparativos. Disfrútenlo.
Fuente y Fotos: La Verdad
