El Cristo del Perdón

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El Cristo del Perdón es la imagen titular de la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, Paso Morado. Fue tallada en 1787. Es una imagen cristífera de pasión y de vestir de Jesús nazareno, que desfiló por primera vez en 1940.
La figura de Jesús con la cruz a cuestas, en su camino de dolor hasta su muerte en la cruz, fue una iconografía de gran devoción y muy del gusto del siglo XVIII, quizás por su fácil identificación con el hombre sufriente. Algunos autores como Martínez Medina señalan que «al ser una imagen en camino que se mueve, induce naturalmente al seguimiento, a la vez que el realismo con que en esta época se representó ayudaba a la cercanía e imitación».
Porta pesada cruz arbórea sobre el hombro izquierdo, como es tradicional, emblema específico de su expiación y signo de la Redención del Hombre. La cabeza está ligeramente girada hacia el lado opuesto a la cruz, y lleva, sobre la peluca de pelo natural, que acentúa el naturalismo, una corona de espinas como símbolo de tribulación, sufrimiento y pecado.
El rostro es de facciones alargadas, y denota una expresividad contenida. Viste túnica de color morado, que alude al sufrimiento y penitencia. La que lucirá esta Semana Santa fue bendecida el pasado jueves en el transcurso de una Misa Solemne que tuvo lugar en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, sede religiosa de la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, Paso Morado. La pieza, bordada en oro y sedas, muestra motivos de la pasión. Ha sido elaborada en los últimos meses en la sacristía del templo.
El cordón que desciende desde el cuello para ajustar la túnica a la cintura simboliza y recuerda la predicción profética: «Como cordero llevado al matadero, no abrió la boca». Un análisis formal de la talla de Roque López muestra, según el archivero municipal Eduardo Sánchez Abadíe, en el libro ‘Perspectivas de la Semana Santa de Lorca’, en su capítulo ‘Bordados e imaginería en la Semana Santa de Lorca’, «una clara relación con obras de su maestro Francisco Salzillo, como evidencia, más allá de sus similares rasgos físicos, el verismo y la contenida expresión del rostro, que elude reflejar el patetismo propio de esta iconografía».
En 1947 estrenó un trono de madera tallada realizado por el maestro retablista catalán, afincado desde joven en Madrid, Alfredo Lerga Victoria. Su diseño va en la línea de los clásicos tronos barrocos, realizado en madera tallada y dorada, destacando por su profusión decorativa de carácter vegetal y figurativo que se hace extensible a todos sus lados.
En el centro, presenta unas abigarradas y altas cartelas de perfil mixtilíneo en las que se incluyen mascarones, instrumentos de la Pasión y expresivas cabezas inscritas en tondos, además de una frondosa decoración vegetal con figuras y volutas en el friso y, en las esquinas, los característicos y sobresalientes candelabros a modo de grandes jarrones en los que van talladas pequeñas representaciones infantiles.
Sánchez Abadíe sigue diciendo del trono del Cristo del Perdón que en suma, «es obra de una exuberante ornamentación que combina con gran libertad elementos de carácter simbólico con otros adornos y formas caprichosas, meramente decorativas.
Fue tras la guerra civil y la desaparición de la mayor parte de los tronos existentes, cuando los nuevos encargos recayeron en artistas andaluces o establecidos en Madrid, como fue el caso de Alfredo Lerga. Del trabajo de este artista, que había realizado originales tronos para el Cristo Yacente y el Cristo del Perdón, una revista de Semana Santa decía lo siguiente: «A una ejecución admirable se une el gran valor de un analizado razonamiento para cada talla y alegoría, que es complemento obligado a toda obra de arte. Es preciso trabajar bien, pero en algo que antes haya sido concebido y estudiado con acierto; éste es el fuero de Lerga, Maestro Mayor de Artesanía, poeta del arte y fino captador de detalles que avaloran sus producciones».

Fuente: La Verdad