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El misterio de la Coronación de Espinas de Nuestro Señor Jesucristo fue incorporado a la procesión de la Hermandad de Labradores, Paso Azul, el doce de abril de 2001. Su escultor fue el artista sevillano José Antonio Navarro Arteaga, que impregnó a la obra de esa estética neobarroca tan afín a la imaginería andaluza.
El conjunto narra la escena de la pasión en la que Cristo es maltratado por los soldados que, como signo de escarnio, le van a colocar en la cabeza una corona de espinas. Está inspirado en los versículos de San Mateo (27;27-31). El grupo lo forman las imágenes de Cristo y la de tres soldados romanos que, en dinámicas y teatrales actitudes, con rostros de acusados rasgos faciales, representan este cruento instante mediante una lograda escenografía.
La figura de Cristo lleva las manos atadas y potencias en la cabeza que subrayan su condición divina, y su rostro refleja el abandono y dejadez física tras la cruel flagelación. Un soldado, detrás, intenta poner en su cabeza una corona trenzada con espinas. Otro, arrodillado ante él con intención de mofa, lleva el manto púrpura que colocará sobre sus hombros. Y un tercero, con espíritu de burla, le va a entregar la caña a modo de cetro como atributo real por afirmar que es el rey de los judíos.
Merece destacarse, según el archivero municipal Eduardo Sánchez Abadíe, en su capítulo ‘Bordados e imaginería en la Semana Santa de Lorca’ del volumen ‘Perspectivas de la Semana Santa de Lorca’, «la fuerza compositiva y la acertada disposición de las figuras, la interrelación de miradas y líneas que establecen los personajes, la variedad de gestos, aspectos que refuerzan el realismo, viveza y dramatismo del asunto representado».
El autor del conjunto escultórico, sevillano del barrio trianero, es uno de los más jóvenes, firmes y prometedores valores de la imaginería procesional andaluza del siglo XX. Y está considerado uno de los grandes imagineros del tercer milenio.
Conjuga la síntesis de los grandes maestros del pasado con la técnica de los modernos, donde el sentido del movimiento y la serenidad se reflejan en cada una de sus obras.
Su actitud polifacética le ha llevado más allá de la imagen procesional a tamaño natural, su incursión en la miniatura, que ha desvelado su gran maestría y calidad a la hora de transcribir sus sentimientos en obras de arte surgidas del marfil, el barro y la madera.
Triana se vistió en 2001 de gala para mostrar en la iglesia de Santa Ana el misterio de la Coronación de Espinas, conjunto escultórico del Paso Azul, pocas semanas antes de que partiera hacia Lorca para procesionar cada Jueves Santo llevado a hombros por 88 mayordomos portapasos.
El grupo lleva un trono en madera de caoba en su color realizado por Manuel Guzmán Bejarano, con su estética barroca clásica de formas mixtilíneas y exuberancia ornamental, en la que proliferan los elementos decorativos menudos de tipo vegetal, hojas y frutos, cabujones…, junto a graciosas y delicadas tallas de querubines, modeladas con su habitual exquisitez y finura.
Destaca en él la combinación de los distintos tonos de la madera, la afiligranada labor calada, tan del gusto de los sevillano, y la riqueza y detalles que presenta en su variedad de motivos ornamentales. Los faroles de plata en las esquinas y el resto de la platería, extremos de las andas, son obra del orfebre granadino Eleuterio Aragón.
Como el autor de las esculturas de la Coronación de Espinas de Nuestro Señor Jesucristo, Guzmán Bejarano, era sevillano del barrio de Triana. Continuador directo de Luis Jiménez. Con él, inició sus labores como tallista en 1937, entrando como aprendiz en el taller de Castillo Lastrucci. Estaba muy familiarizado con los trabajos de piedra, al ser su padre marmolista, siendo este el que le llevó hasta los terrenos de la talla en madera al comprobar sus dotes en los dibujos.
Los portapasos del grupo visten túnicas de color beige y capa y solideo granate de damasco. Completa el conjunto una banda de tambores y cornetas vestidos con trajes militares de gran gala inspirados en la época de Carlos III. En la Semana Santa de 2007 el Cristo de la Coronación de Espinas estrenó estandarte.
La pieza está bordada en oro y sedas sobre raso de color marrón y como motivo central aparece representada la imagen del Cristo en la misma posición en la que procesiona en el trono y con el mismo gesto en la cara. El estandarte fue iniciado bajo la dirección artística de Miguel García Peñarrubia y fue terminado bajo el criterio artístico de Salvador Caro Pérez-Muelas.
Rodeando al motivo central aparecen dos ángeles que sujetan un manto púrpura. En la parte más exterior se puede contemplar una orla con espinas y flores barrocas. Tras la imagen del Cristo, figuran paisajes en las tonalidades de los púrpuras y verdes con ruinas clásicas. Alrededor una orla en oro con golondrinas y mariposas que según la leyenda fueron las que quitaron las espinas de la corona a Jesús
Fuente: La Verdad
