El trono de la Virgen de la Amargura y la litera de Cleopatra, entre los estrenos de este año

Se aproximan días de lo que en Lorca se conoceN como sana rivalidad; días de
división simbólica en blanco y azul de todo un pueblo; de agitar de pañuelos,
jaleos en las sedes de las cofradías, himnos, gritos, desenfrenos a caballo,
oro, sedas, personajes bíblicos y estampas religiosas siempre presididas por las
imágenes titulares de las cofradías mayoritarias, la Virgen de la Amargura y la
Virgen de los Dolores. Al frente de los cientos de blancos y azules que hacen
posible el milagro de los Desfiles Bíblico Pasionales, dos rostros: los de Ramón
Mateo y José Antonio Ruiz. El primero está curtido en estar al frente de una
presidencia. El segundo se enfrenta a su primer año como tal. Ambos defienden lo
suyo. Ambos aman a su Virgen por encima de todo. Ambos, sobre todo, son
procesionistas y entienden, defienden y respetan al máximo la Semana Santa
lorquina.

Su labor es gratificante pero nada fácil, aunque para los dos
la Semana Santa se presenta con muchas ganas. «Imagínate, esperamos una Semana
Santa espléndida porque después de tres años de trabajo vamos a estrenar el
nuevo trono de la Virgen de la Amargura. Afrontamos estos días con la ilusión a
tope. Siempre he vivido con muchísima ilusión cada Semana Santa, pero este año
es especial por el estreno del trono de nuestra Virgen», apunta Ramón Mateo.

«Tenemos mucha ilusión y muchas ganas de comenzar. Tenemos pendiente
algunas sorpresas para alguna de las procesiones, y siempre intentando superar
el trabajo del año anterior para seguir enriqueciendo, más aún si cabe, la
procesión azul. Es mi primer año. Hay mucha ilusión y también algo de nervios
pero confío plenamente en el equipo de azules», añade Ruiz. Aunque las novedades
son el secreto mejor guardado de las cofradías, hay algunas que ya son conocidas
por todos. «La novedad principal es el trono de la Virgen de la Amargura y todo
lo que eso conlleva alrededor como el nuevo banderín de la banda y los trajes»,
dice Mateo.

«Tenemos una litera nueva para la Cleopatra cuyos trabajos se
están culminando y esperamos poder estrenar esta Semana Santa. También se le va
a dar una nueva visión a la procesión de nuestra Madre la Dolorosa. Es lo que
puede decir», afirma el presidente azul.

Entre tanta rivalidad, ¿hay algo
que les guste de la otra cofradía? «Sí, hay cosas que me gustan, pero no te las
voy a decir», confiesa el responsable blanco. José Ruiz da pistas: «qué estén
siempre intentando superar nuestra procesión. En concreto no hay nada que me
guste. También es bueno que sigan estando para mantener el espíritu de sana
rivalidad que da sentido a nuestra Semana Santa.

Quizás sean más
abundantes las cosas de la otra cofradía que gustan menos. «No sabría que
decirte, hay muchas cosas, entre ellas el ritmo de la procesión», matiza Ramón
Mateo. «A mi no me gusta que copien nuestras cosas sin saber hacerlo», comenta
Ruiz.

El mal sabor de boca dejado el año pasado por la suspensión de la
procesión está presente en estos días previos a la Semana Santa, aunque nadie
quiere oir hablar de predicciones. «Ni las miro, ni las pienso mirar. Ya tuve
bastante el año pasado. No no voy a mirar nada y si llegado el momento hay que
reunirse para tomar decisiones pues se tomarán. Aunque espero que ni siquiera
nos tengamos que reunir», manifiesta Mateo. «No he visto nada. No creo que lo
mire. Prefiero no pensar en el tiempo y pensar sólo en el trabajo para sacar las
procesiones. Lo que tenga que ser, será», añade Ruiz.

Y entre tanto tener
los pies en la tierra para que todo esté a punto, los presidentes de blancos y
azules guardan un hueco para lo que esperan de las próximas fiestas. «Que sea
una Semana Santa espléndida. Lo digo como blanco y como lorquino porque es
nuestra obligación como procesionistas. Y ya de paso que la Virgen de la
Amargura nos eche un mantico y que el tiempo nos deje tranquilos este año por el
bien de todos y de Lorca».

«Que la Virgen de los Dolores salga de San
Francisco y regrese con el máximo esplendor y arropada por sus azules. Y que no
haya contratiempos en ninguna de las procesiones para que el visitante se vaya
con el mejor de los recuerdos de Lorca y de su Semana Santa que es algo
irrepetible».