text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; font-size: medium;» class=»Apple-style-span»>
Por delante tiene un reto algo peliagudo, no tanto por el reto en sí, sino por las características y peculiaridades del hecho sobre el que debe pregonar. Dificultad y honor. O quizás no, quizás pregonar la Semana Santa de su pueblo resulte de una facilidad extrema. Al fin y al cabo, se trata de hablar de la representación que en Lorca se hace, con el mayor de los fervores, de la historia de la Salvación. Historia que conoce, vive y transmite cada día desde el altar de la iglesia de Nuestra Señora de la Caridad de Cartagena, de la que es rector. La ciudad portuaria lo ha acogido como Hijo Adoptivo. Allí ya ha sido pregonero; eso que lleva de ventaja. Aquí lo será el próximo viernes. Con lupa, como todo lo relacionado con la Semana Santa lorquina, se mirarán sus gestos y se escucharán sus palabras. Él las tiene más que meditadas, porque goza de la autoconfianza de quien conoce, disfruta y siente su color, el blanco; su ciudad natal, Lorca; y su fiesta por excelencia; la Semana Santa.
-¿Qué siente un pregonero de la Semana Santa antes de…?
-Bueno, es un sentimiento muy hermoso y contrastado, porque primero, está la alegría de ser pregonero en tu tierra, y luego está la responsabilidad de ver lo que dices para que pueda ser interesante para las personas que acuden a verte. Imagino que habrá mucha gente que acudirá pensando, ¡a ver qué dice este blanco!, este cura. Bueno, voy a ver si lleno un poco el corazón de los lorquinos con la historia de nuestras procesiones.
-Imagino que ya estará escrito, ¿tendrá mucho contenido religioso su pregón?
-Cuando un pregón lo hace un cura, lógicamente tiene que haber contenido religioso. Por supuesto también hay alusiones a otras cuestiones propias de nuestra Semana Santa como el arte, la historia, la cultura, y también alguna reivindicación. Yo no soy quien para dar consejos, Dios me libre, pero sí puedo aprovechar para hablar de nuestra actualidad y de nuestra sociedad, porque pienso que la Semana Santa se desarrolla en el contexto de una sociedad que ama y que sufre, en definitiva, que afecta al ser humano.
-Le pregunto por el contenido religioso porque desde algunos ámbitos se asegura que los Desfiles Bíblicos desvirtúan la religiosidad de esta fiesta cristiana…
-Los que opinan así no tienen ni idea de lo que es la Semana Santa de Lorca. Yo creo que la nuestra es una de las más religiosas que hay en el mundo. El contenido de nuestra Semana Santa es la narración de la Historia Sagrada, por tanto no se puede negar que sea un hecho religioso. El que vaya precedida del paso de caballos, carrozas, bordados y personajes no es más que la forma de contextualizar la historia de la humanidad que en Lorca llevamos a la práctica con una serie de ropajes y otros elementos que es donde se refleja nuestra idiosincrasia, la belleza y el trabajo del bordado, y todo eso que caracteriza a nuestras procesiones, pero descartado absolutamente que nuestra Semana Santa no es religiosa.
-¿Cree que la Semana Santa de Lorca está a la altura para ser declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad tal y como ha solicitado el Ayuntamiento?
-Yo creo que está más a la altura que otras a las que se les ha concedido. Cuando la declararon de Interés Turístico Internacional a mí me dio mucha alegría porque además, ya estaba bien, se lo merecía. Es tan única, tan distinta a todas las demás, que ya es hora de que la conozcan en todo el mundo. Yo me disgusto a veces en Cartagena cuando la gente es tan fanática de su Semana Santa que no conoce las de alrededor y especialmente la de Lorca que es una maravilla. Yo creo que todos debemos conocer la Semana Santa porque es la vida de las personas, es su ilusión, la que muestran en el trabajo constante en las cofradías.
-Entonces, usted que está más en contacto con gente ajena a Lorca, ¿qué opinan ellos de nuestra Semana Santa?
-Tienen una equivocación total. Que si las familias se pelean en estos días, que si los matrimonios dejan de hablarse, que la gente grita no sé qué, que se lanzan insultos. Es una literatura barata, barata que creo que no es la realidad. La gente que busca a alguien para subirse y gritarle a su Virgen siente algo, no sé lo que es, pero me parece que si no es fe, está muy cerquita, porque están gritándole a la madre de Dios. Es normal la rivalidad porque es lo que caracteriza a esta Semana Santa, pero de ahí a decir que se rompen las familias por estas cuestiones me parece exagerado.
-¿Y qué puede estar fallando para que sea esa la imagen que llega?
-No es culpa nuestra. Bueno, a ver, yo pienso que los medios de comunicación deben ser más exactos contando lo que es la realidad central de la Semana Santa. A mí me da mucha rabia cuando alguien se me acerca y me dice eso de la Semana Santa. Mi pregunta inmediata es: «¿Y usted sólo sabe eso de las procesiones de Lorca?, qué pena porque se está perdiendo una maravilla, una locura, lo mejor que hay, el resto son anécdotas, cuentos que no tienen sentido».
-¿Se esperaba que el Paso Blanco lo eligiera como pregonero?
-Yo soy blanco por encima de todo y para mí es una alegría inmensa que hayan contado conmigo, pero yo soy pregonero de la Semana Santa de Lorca y tengo que hablar también de azules, de negros, de morados, encarnados y del Resucitado porque todo es un conjunto.
-Tanto es así que creo que ha intentado reunirse con todos los presidentes antes del día del Pregón…
-Vaya, vaya…, cómo os enteráis. Sí, así es. Lo he hecho por crear un ambiente en torno a mi pregón. Porque todos, todos, independientemente del color, tienen algo muy dentro que es único e igual, que es la ilusión por luchar juntos por la Semana Santa de Lorca, y cuanto más unidos, más simpatía y más cariño haya entre todos, mejor vamos a defenderla. Las tiranteces no me gustan.
-De entre todos, cada lorquino suele tener un momento preferido en la Semana Santa, no sé si usted lo tiene también…
-Por necesidad del guión, porque estoy metido en la Semana Santa de Cartagena, he venido casi siempre el Domingo de Ramos. Para mí es un día muy importante. Me siento muy lorquino en ese momento. He salido en la procesión del Pueblo Hebreo siempre que he podido.
Fuente: La verdad
