Entrevista a José Antonio Ruiz, Presidente del paso azul

El terremoto dejó herida de muerte la iglesia de San Francisco. Durante los primeros días tras los seísmos incluso se planteó la posibilidad de demoler su torre campanario por los severos daños que sufría y por el peligro inminente de derrumbe a la vía pública. Numerosos técnicos visitaron el templo, declarado en 1982 monumento nacional. Los expertos anunciaron que era recuperable, pero que sería imposible que pudiera estar útil para la Semana Santa. Finalmente los esfuerzos redoblados de todos permitieron rehabilitar la iglesia en tiempo récord y que la titular del Paso Azul, la Virgen de los Dolores, pudiera salir de ella sin riesgo alguno. Aún resta la restauración de la torre, del conjunto de retablos barrocos y del antiguo hospital San Juan de Dios, aunque probablemente el inicio de las obras podría alargarse en el tiempo por la falta de dinero, ya que se precisan casi siete millones de euros para acometer los trabajos. Pero los terremotos también provocaron en todos un movimiento de solidaridad nunca visto antes entre las cofradías. El prestamo de espacios para acoger imágenes, la cesión de iglesias para misas o salidas procesionales y hasta de tronos, se ha convertido casi en una rutina que esta Semana Santa ha mostrado que la rivalidad no está reñida con la solidaridad. El presidente del Paso Azul, José Antonio Ruiz, vivió momentos muy duros durante los terremotos como la lluvia de piedras dentro de San Francisco mientras intentaban recuperar a la Virgen de los Dolores.
-Coincidirá en que esta Semana Santa es diferente…
-No diría que es diferente, sino especial. Se han roto todos los parámetros en tiempo y en forma. Estamos intentando adaptarnos a las circunstancias y superar al llamado ‘Don terremoto’. Han sido meses muy duros, donde la incertidumbre era una constante. Hoy parecía que salvábamos la situación, y al día siguiente surgían nuevos problemas, pero hemos conseguido nuestro principal proyecto, conseguir que San Francisco pudiera abrirse.
-¿Cuáles son los estrenos del Paso Azul esta Semana Santa?
-Nuestro mayor estreno es haber recuperado la iglesia de San Francisco y en tiempo récord. Nadie creía que podía conseguirse, porque estaba en muy malas condiciones. Apostamos, dimos con una muy buena empresa a la que tenemos mucho que agradecerle, y lo conseguimos. Era el sueño de los azules desde la misma tarde de los terremotos, lograr que San Francisco volviera a ser lo que era.
-… ¿Y lo es?. ¿Está como antes de los terremotos?
-El resultado final está ahí para verlo. Es espectacular. No solo se ha rehabilitado y se le ha dado una resistencia que antes no tenía, sino que además se han sacado a la luz los muros de piedra y se ha mejorado su iluminación. Está bellísima, aunque queda reconstruir la torre y San Juan de Dios, que según las previsiones costará siete millones de euros que no tenemos.
-Entonces, ¿cómo van a conseguir concluir la restauración?
-Pues llamando a todas las puertas que nos sea posible. La restauración de San Francisco es obra de las donaciones de los mayordomos del Paso Azul y de las asociadas de la Virgen de los Dolores. Las obras no están pagadas. Debemos todavía mucho dinero y necesitamos más para la torre, los retablos y San Juan de Dios. Esperamos la ayuda de las Administraciones, ya que es un monumento declarado Bien de Interés Cultural.
-Los terremotos, ¿han aportado algo bueno?
-Nunca puede aportar nada bueno algo que ha provocado tanto daño, pero quizás nos ha hecho a todos ser más solidarios. La rivalidad entre las cofradías no puede perderse, es la salsa de la Semana Santa de Lorca, pero hay más colaboración entre los pasos que nunca. Cuando conocemos la necesidad de alguna cofradía no hace falta que pidan ayuda, porque antes de hacerlo ya se le está ofreciendo.
-¿Ha precisado el Paso Azul de ayuda?
-Sí, para el traslado de nuestras imágenes desde la Casa Museo del Paso Azul a la iglesia de San Francisco la Hermandad de la Curia, Paso Negro, nos dejó un trono. Igual ocurrió con el Paso Morado, que nos prestó otro. La Archicofradía de Jesús Resucitado, cuya sede religiosa es la Colegiata de San Patricio y que permanece cerrada por obras desde los seísmos, no tenía un lugar donde llevar a cabo la misa en honor de su titular, la Santísima Virgen de la Encarnación. Nosotros gustosos se la ofrecimos ese día. Además, la imagen de ‘El Palero’, Jesús Resucitado, también saldrá desde San Francisco el Domingo de Resurrección para encontrarse en la Plaza de la Concordia con la Virgen de la Encarnación. Creo que todas las cofradías estamos abiertas a ceder lo que tengamos y precisen otras. Hay rivalidad, pero como se está demostrando, dentro de un orden.
-¿Se acuerda de los terremotos?
-Sí, por supuesto. Es difícil de olvidar lo que ocurrió aquella tarde. Creo que ningún lorquino que vivió aquella situación podrá olvidarlo nunca. Son imágenes que se repiten una y otra vez y que, al estar tan cerca el primer aniversario, volveremos a revivir en cierto modo.
-¿Qué recuerda de aquel preciso momento?
-Estaba en San Francisco. Ya había ocurrido el primero y estábamos viendo los daños que había causado en la iglesia. Había grietas y algunas piedras que habían caído desde lo más alto, pero todo era reparable con un poco de cemento. Del segundo terremoto no olvido el rescate de la Virgen de los Dolores en medio de una lluvia de piedras. Era imposible ver, porque había una especie de neblina provocada por el polvo que caía del techo. Cuando salimos a la calle la gente corría. Sus caras estaban desencajadas.
-Fue reelegido solo unas semanas después de los terremotos. ¿Sabía donde se metía?
-Sí, sabía que asumía uno de los mandatos más difíciles de la Hermandad de Labradores, con unos retos muy complicados, pero que con la junta directiva que me acompaña podíamos sacarlos adelante. El primer reto ha sido poder abrir San Francisco para Semana Santa. Ahora nos queda el arreglo de la torre, los retablos, San Juan de Dios y seguir enriqueciendo el patrimonio del Paso Azul.

Fuente: La Verdad