Al filo de la medianoche, miles de azules se darán cita a las puertas de la iglesia de San Francisco a la espera de que el reloj de la torre campanario dé las doce. En ese preciso momento se iniciará el considerado por los seguidores de la Hermandad de Labradores como el ‘día más azul del año’, el Viernes de Dolores.
Los congregados gritarán una y otra vez vivas a la Dolorosa, ‘a la más hermosa’, ‘a la Reina del cielo’… esperando a que la talla de Capuz cruce el umbral de San Francisco para deleite de todos. Unos segundos de silencio se guardarán para propiciar la salida a hombros del trono y de nuevo la noche se hará un único grito. Este año será especial, emotivo… digno de recuerdo, porque hasta hace unos meses se desconocía si la titular del Paso Azul podría salir de su iglesia por los daños que presentaba el templo tras los terremotos.
Como también sonarán a gloria las campanas de San Francisco marcando las doce de la noche, después de que su torre campanario hubiera estado pendiente incluso de demolición por el grave deteriro en que se encontraba y el peligro de derrumbe. A buen seguro, las lágrimas acudirán a más de un rostro recordando esos difíciles momentos, pero al ver a la Doloricas a las puertas de San Francisco todo se olvidará.
Anoche concluyó la Septena en honor a la Dolorosa. Lo hizo con el acto de imposición de medallas a las nuevas asociadas. Muchas de ellas, escoltarán mañana, vierness, a la Virgen de los Dolores durante su cortejo que abre los Desfiles Bíblico Pasionales.
