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La Virgen de los Dolores, titular de la Hermandad de Labradores, Paso Azul, es obra del escultor valenciano José Capuz. Fue realizada en 1942 para sustituir a la anterior efigie de vestir, destruida en la guerra civil, que había ejecutado en los últimos años del XVIII el lorquino José Manuel Martínez.
Es imagen, no de vestir, sino de talla completa, de rigurosa frontalidad, con las manos sobre el pecho y arrodillada, características que la acercan más a la estética castellana, si bien también encontramos en el arte andaluz algunos buenos ejemplos de este modelo de representación.
En la imagen se aprecian algunas de las características comunes a la escultura de Capuz, como es supresión del detallismo narrativo para concentrar la atención en lo esencial, su geometrismo o sus sobrias policromías que dotan a sus obras de clasicismo y modernidad. Esa síntesis de medios expresivos se hace evidente en una imagen de la Virgen de profunda unción religiosa, intimista y elegante de bello rostro, semblante sereno y aflicción contenida.
Lleva las manos, de cuidado modelado, al pecho, una sobre otra, sobre su corazón dolorido atravesado por la espada. La efigie, de estilizada belleza formal, casi de un dolor idealizado, espiritual, presenta un suave modelado en sus delicadas facciones, con una nariz recta, labios finos y tersas mejillas, sin lágrimas, así como el entrecejo ligeramente fruncido y párpados entornados que revelan su intenso y sentido dolor.
La Virgen de los Dolores desfilaba en un trono de andas de base ochavada, de esbelta y decorada peana, con una cruz de plata detrás de la imagen, destacando su espectacular candelería con abundantes tulipas de cristal. Este trono estuvo vigente hasta que a principios del XX se sustituyó por otro que iba sobre ruedas, diseño de Cayuela, que fue destruido en la guerra civil.
Este grandilocuente trono, conocido popularmente como ‘la mesa camilla’, presentaba como peana una estructura troncopiramidal con sus frentes en escocias y motivos lobulados, un friso decorado con grandes hojas de acanto, recubriendo su parte inferior faldones bordados.
En la delantera llevaba la cruz de madera tallada y plateada del antiguo trono y también se le añadió la figura de un ángel, arrodillado, que sujetaba en su mano un tul que colgaba de la cruz. En esos años exhibía en la parte posterior del palio el paño del Ángel Velado -así aparece en la procesión de 1912-, y los faldones que también había diseñado Cayuela. Pocos años después, en el frente se colocó el estandarte del Reflejo, y a los lados, los de la Magdalena y San Juan; en la parte posterior del palio lució también otro paño con cabezas de angelotes. El palio se sustentaba por cuatro varales, de línea quebrada y, los delanteros, de líneas curvas.
En 1943 se estrenó un nuevo trono de madera tallada y dorada, de sencilla decoración, que se conformaba a la manera del trono anterior con los faldones que hiciera Cayuela, delante una cruz con el sudario, llevando en el frente el paño del Ángel Velado y en los costeros los de la Magdalena y San Juan. Delante de la imagen incorporaba los candelabros y llevaba seis varales, en los que llegó a lucir el palio bordado por Emiliano Rojo con los catorce medallones de las estaciones del Vía Crucis.
Este trono, de estética neobarroca, fue adaptado posteriormente para la imagen de María Magdalena, una imagen de regular factura que realizó el tallista valenciano Vicente Benedito en 1949. En un proyecto de mayor ambición, en 1949 se hizo el trono de ángeles, llamado así por llevar talladas en madera en los lados ocho de estas figuras, de considerable tamaño. Fue realizado por Vicente Benedito, y se componía de una amplia estructura de madera que servía de base a un cuerpo de menor tamaño sobre el que iba la imagen.
Volvió a remozarse de nuevo de manera profunda en 1969, con un palio de diez varales. Más tarde, en 1981, se estrenaría otro, labrado en bronce y dorado, una obra de gran clasicismo realizada por el orfebre sevillano Fernando Marmolejo Camargo.
El actual, de andas, es del orfebre sevillano Juan Borrero y fue estrenado en la Semana Santa de 2007. Está realizado con 250 kilos de plata y muestra escenas de la vida de la Virgen y alegorías de los apóstoles. El escultor ya había trabajado con la cofradía en la realización de la corona y las potencias del Cristo de la Coronación, y los elementos de plata del trono del Cristo Yacente.
Fuente: La Verdad
