La Virgen de la Encarnación

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La Virgen de la Encarnación, titular de la Archicofradía de Jesús Resucitado, es una imagen de vestir de advocación mariana. Fue realizada en 1941 por el escultor valenciano José Gerique Roig. La efigie vino a sustituir a la antigua imagen que tenía la iglesia de Santa María que fue destruida en la guerra civil, una bella escultura de autor anónimo de principios del siglo XVIII y que fue retocada por Roque López en 1797.

De expresión dulce, se representa con idealizados rasgos adolescentes, de casi una niña, en la que destaca su cara ovalada de resaltado y redondeado mentón. Presenta arrebatadoras carnaciones sonrosadas en pómulos y barbilla y entonación azulada en los párpados. En su mano izquierda sujeta entre sus dedos un pequeño cetro como atributo regio.

El Sábado Santo en la noche la imagen es llevada a hombros hasta la iglesia de Santa María. En ese lugar, pasa la noche acompañada por quienes le tributan culto. El Domingo de Resurrección vestida de ‘alegría’ con su traje blanco, símbolo de pureza e inocencia, acompaña a la imagen del Resucitado en su esplendente desfile por las calles de la ciudad.

Junto a la imagen de Jesús Resucitado protagoniza un ‘encuentro’ en la Plaza de España que tiene como testigos a los estandartes de todas las cofradías de Semana Santa que rinden así homenaje a las dos imágenes que cierran el periplo procesional de la Semana de Pasión.

La iglesia de Santa María fue, según el volumen ‘Archicofradía de Jesús Resucitado. 1601-2004’, la primera sede de la Archicofradía de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, Asunción y Encarnación. Del templo era titular en los años iniciales del siglo XVII Nuestra Señora de la Asunción. Es en 1601 cuando se crea esta archicofradía. En los años siguientes padeció algunas decadencias, siendo en 1727 cuando las imágenes de la Asunción y la Encarnación aparecen en el inventario.

Se desconoce su autor, aunque se sabe que en el año 1798 el escultor murciano Roque López, discípulo de Salzillo, retocó la cara y las manos de la Asunción, haciéndole pies y cuerpo nuevos, al ser de devanaderas, cobrando 2.138 reales, retocando al mismo tiempo la imagen de la Encarnación.

Tras la guerra, y debido al estado ruinoso en que quedó la iglesia de Santa María, se trasladó a San Patricio el culto de la imagen de Jesús Resucitado. Esto ocurriría en abril de 1939. El 23 de mayo de ese año se organizó un novenario solemne y al día siguiente, Domingo de Resurrección, salió en procesión. Así la Colegiata de San Patricio se convirtió en sede de la Archicofradía de Jesús Resucitado, que más tarde también acogería a su otra imagen titular, la Virgen de la Encarnación. En 1991 se confecciona un trono nuevo para la Virgen que se inaugura en la procesión del Sábado Santo de 1992 en la subida a Santa María. Seis años después, en 1998, se confecciona el estandarte dedicado a la Virgen de la Encarnación, que comenzó un año antes. En 1998 se bendice la Capilla de la Encarnación con motivo de su restauración y de las pinturas del artista lorquino Manuel Muñoz Barberán.

Fuente: La Verdad